martes, 29 de marzo de 2011

Cuando duermes.

Estaba sentada pensando, había sido una semana difícil, más que nada por los controles y el acostarse tarde y todo eso. Hoy había dado un gran paso, como dijo su madre, aunque ella sentía que no, setía que había retrocedido cinco años, pero no le dijo nada. Sería quitarle aquel momento de felicidad, y la felicidad es tan vaga y se desliza tan rápido que es mejor dejarse así, ingenua.

Aunque sabía que ya no iría la próxima vez.

Se removió en su asiento, ya estaba cansada de ese juguito idiota que tenía su compañera de carrera, amiga o persona-que-se-sentaba-cerca-y-le-hablaba-cuando-quería,  Ann. Era tedioso verse las caras y esperar de ella un cambio para mejor, pensar que dejaría de ser la mari-novia de su amiga Mimi y todo sería más armonioso, pero nada es armonioso, menos en la UPC, donde un simulacro es como una corrida de toros en Garrama.

Se supone que se acerca un gran dia, su cumpleaños, pero no esta tan entusiasmada por ello, quiere estarlo, pero por más que a veces se esfuerza por estarlo -por él- no lo logra. Quizás dos décadas no son suficiente motivación, quizás simplemente es un cumpleaños, y no es nada sorprendente que celebrar, ya se ha acostumbrado a que no lo sea. Además, no le agrada la idea de... nada. No le agrada la idea de nada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Asu, nunca habia leído este post!